Un 30 % menos de presupuestos
No ha bajado la calidad del trabajo: ha bajado el número de gente que llega. Y eso se nota en el primer eslabón de toda la cadena.
Interiorismo y dirección de obra · 15 años
Interiorismo y dirección de obra · A Coruña
Ocho a diez oportunidades cualificadas al mes, de las que al menos siete de cada diez merecen una visita. Reformas integrales, en tu zona y con el plazo encima de la mesa antes de que cojas el teléfono.
Y de todo lo que no hace falta tocar todavía
No es un problema de oficio ni de precio. Es que durante catorce años la puerta de entrada fue física, y cuando se cerró no quedó ninguna otra abierta.
No ha bajado la calidad del trabajo: ha bajado el número de gente que llega. Y eso se nota en el primer eslabón de toda la cadena.
De esas, dos suelen ser boca a boca que ya está cerrado de antemano. Las otras dos consumen el mismo tiempo que una buena y no llegan a nada.
Trabajabas con el medio-alto y ahora el perfil es medio. Y ya sabes lo que eso significa: el que paga poco se queja mucho.
La web del kit digital aún muestra el texto de ejemplo de la plantilla. El Instagram lo llevas a ratos. Y en Google Maps apenas hay nada que sostenga quince años de trabajo.
Todo lo difícil ya lo tienes resuelto: el oficio, los industriales y el cierre. Lo único que falta es por dónde entra el cliente.
Lo dijiste tú: «ahora hay boca a boca, pero igual dentro de seis meses no lo hay, ¿y qué pasa?». Esa es exactamente la pregunta — y tiene una respuesta incómoda.
El boca a boca sigue trayendo obra. Es el único momento en el que se puede montar esto con calma, sin la presión de necesitarlo ya.
Las obras de este año se acaban y detrás no hay nada en marcha. Es el momento en el que se aceptan proyectos que no compensan solo por llenar el calendario.
Esto no da resultado el mismo día. Entre dos y cuatro semanas para las primeras visitas y el punto dulce en el segundo mes. Arrancando con el agua al cuello, son tres meses de aguantar.
Por eso el mejor momento para montarlo es cuando todavía no hace falta. Dentro de seis meses deja de ser una inversión y pasa a ser un parche.
Y con un cambio que pesa más que el número: que siete de cada diez merezcan la pena, en lugar de la mitad. Eso es lo que convierte 600.000 € en el millón largo del que hablamos.
Alguien que ya ha dicho, antes de llegar a ti, que busca una reforma integral o un proyecto de interiorismo, que maneja el nivel de calidad al que trabajas y que quiere empezar en menos de tres meses. Y que entra sabiendo quién eres.
Sergi facturaba entre 500.000 y 600.000 €, pero a base de clientes que pagaban poco y daban muchos problemas. No tenía tiempo ni para presupuestar a uno más. Montamos el escaparate y encendimos la captación con el filtro puesto. Estos son los números de dos meses y medio.
Hoy esa empresa está en el millón de euros, con la mitad de tiempo de gestión. Es el mismo salto del que hablamos para ti.
Para una empresa de quince años es lo que más pesa y casi nadie lo trabaja. Es el sustituto real del escaparate que perdiste: quien busca un interiorista en A Coruña aterriza ahí antes que en ninguna web.
Es lo único que da señal rápido. Bien hecho, en dos o tres semanas valida un proyecto. Facebook rastrea el interés, Instagram vende. TikTok no, aquí no toca.
Y aquí está el error que vemos una y otra vez: se empieza por ella. Una web bien hecha tarda seis o siete meses en traer un proyecto. Hay que tenerla digna, sí — pero no es por donde se empieza cuando hace falta facturar.
Primero el escaparate, porque es lo que decide quién llama. Después la publicidad. Si se hace al revés, se paga por llevar gente a un sitio que no sostiene el precio que quieres cobrar.
Lo que ve el cliente
antes de llamarte.
Puesto el escaparate,
se mete la gasolina.
Tres puertas antes
de llegar a ti.
No es una lista de servicios. Es una cadena: cada pieza existe porque la siguiente la necesita.
Ocho a diez oportunidades al mes y siete de cada diez que merecen una visita. El boca a boca sigue igual — encima tienes un canal que se enciende cuando lo necesitas.
Cuatro pasos · y uno de ellos deja fuera a la mayoría
Grabado con cámara de cine, en tu zona. De diez anuncios del sector, dos tienen esta calidad.
Intención, presupuesto y plazo. Tres preguntas, ni una más.
Aquí se cae el que busca algo más económico y el que lo quiere para el año que viene. A propósito.
A tu agenda, sabiendo ya el nivel que maneja y cuándo quiere empezar.
Y lo bueno de tu caso: los pasos que te tocan a ti ya los haces bien. Cierras uno de cada dos cuando el cliente es el correcto. Todo el trabajo está en que lleguen los correctos.
Preguntaste si los resultados tardan 90 días. No: el calendario empieza a moverse entre la segunda y la cuarta semana. Los 90 días son para que el ciclo entero se vea completo.
A quién nos dirigimos y con qué filtro. Si quieres ser menos estricta con el precio por metro y más con otra cosa, se decide aquí.
Esta es la parte que de verdad te cuesta tiempo, y lo decimos abierto: avisar a dos o tres clientes y cuadrar el día. Del rodaje nos encargamos nosotros.
Las redes las llevamos nosotros: no tienes que publicar nada. Te llega para aprobar y, si algo no te representa, se cambia. Lo tuyo son las visitas.
Funcionamos como un socio pequeño dentro de la empresa: la cabeza pensante la ponemos nosotros, pero la última palabra es siempre tuya.
No es facturar más haciendo más. Es facturar más haciendo lo mismo, con otra gente — y recuperar el tiempo que hoy se va en visitas que no llegan a nada.
El boca a boca sigue trayendo lo suyo — pero ya no es la única puerta. Si un mes viene flojo, se sube la inversión y entran oportunidades. Eso es lo que un escaparate físico nunca te dio.
No porque lo busques por casualidad, sino porque el filtro deja fuera al otro antes de que llegue. Y el que paga más, como decías tú, exige lo que está pagando — nada más.
Cuando hay ocho o diez oportunidades al mes y cierras más de la mitad, puedes elegir con cuáles te quedas. Y ahí es donde el año deja de ser una sucesión de sustos.
Con volumen y un cierre alto se puede cerrar obra con meses de antelación en vez de ir una a una. Es la diferencia entre gestionar una empresa y apagar fuegos.
Y al final, el dato que importa: Sergi pasó de 600.000 € a un millón, con la mitad de tiempo de gestión. No haciendo más obras — haciendo mejores.
No. En dos semanas ya puedes decir si la inversión pinta bien — lo que no vas a hacer en dos semanas es cerrar una obra, porque tu ciclo no funciona así. El calendario empieza a moverse entre la segunda y la cuarta semana, el punto dulce está en el segundo mes y el tercero es bastante mejor que el segundo. Los 90 días son para ver el ciclo entero, no para empezar a ver algo.
Casi nada, y es a propósito. Las redes las llevamos nosotros enteras: estrategia, guiones, diseño y textos. No tienes que publicar, ni pensar qué poner, ni aprender nada. Lo único que requiere tiempo tuyo es avisar a dos o tres clientes para el rodaje y dar el visto bueno a lo que se publica. Y las visitas, que son tuyas porque es tu oficio.
Ni la rehacemos ni te la cobramos: ya está pagada. Te pasamos el material del rodaje para que quien la lleva la monte con vídeo y fotos propias en vez de imágenes de archivo. Lo que sí conviene es que cierre las partes que quedaron con el texto de ejemplo de la plantilla. Y en todo caso, la web es lo último en dar resultado: seis o siete meses. Por eso no empezamos por ahí.
El filtro lo decides tú en la reunión de arranque. Si prefieres ser menos estricta con el precio por metro y más con el plazo o con la zona, se monta así — nos lo dijiste y queda recogido. Lo que no cambia es el principio: las tres puertas van antes de llegar a tu teléfono, no después. Hoy la mitad de tus visitas no llegan a nada; ese es el tiempo que se recupera.
Se graba con la casa habitada y es lo habitual. Un buen operador saca los mejores atributos de cada vivienda — se graba lo que luce y se deja fuera lo que no. Dos horas por vivienda y de dos o tres sale material para dos o tres meses. Lo que hace que un vídeo convierta no es que la casa esté impecable: es cómo está grabado. Y si alguna no se puede, hay otros mecanismos.
Ninguna. Nunca la vas a encontrar en un contrato nuestro. Lo que sí pedimos es que la prueba sea de tres meses, y no por capricho: el primero es el de montar y el de que el algoritmo aprenda, el segundo es donde se juzga y el tercero es claramente mejor. Un mes solo sería injusto para las dos partes. Y cada semana tienes los números delante: eso no se opina, se mira.
Abre Minva, que es el caso de Sergi que te conté. Y Munya: estudio de interiorismo enfocado al alto ticket que venía de dejarse 40.000 € en Google Ads sin retorno — con 400 € en Meta cerró cuatro proyectos en mes y medio.
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Sergi no tenía tiempo para coger más obras. Le faltaba un jefe de obra cualificado y no lograba encontrarlo. Atrapado.
Jefe de obra estable desde hace 3 meses. 10 presupuestos abiertos por más de 400.000 € en captación. Ya coge lo que quiere.
Activamos la bolsa de empleo. Con solo 85 € de inversión y una semana, Sergi tenía a la persona de confianza contratada. Después lanzamos las campañas de captación de clientes potenciales.
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Media de 4 visitas semanales al showroom. El negocio se sostenía solo a base del boca a boca, sin previsibilidad ni control.
En un mismo mes: 22 visitas cualificadas y 6 presupuestos entregados. Y de propina, +1.000 seguidores en 2 meses que valoran el buen trabajo.
Rodaje profesional en el showroom, narrativa de marca construida desde cero, y campañas de publicidad hipersegmentada. Dejaron de depender del boca a boca — ahora el flujo lo controlan ellos.


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Habían invertido más de 40.000 € en marketing sin ningún resultado. Buscaban llegar a un público de más poder adquisitivo y no lo lograban.
En el primer mes: 7 llamadas agendadas y 4 conversiones. Solo 30 días de campaña con 400 € de inversión en publicidad. Cambio total de rentabilidad.
Reenfoque completo de la comunicación. Anuncios diseñados para atraer al cliente premium que buscaban y filtro previo para que solo llegaran los perfiles que encajaban. Cero desperdicio de tiempo, cero desperdicio de presupuesto.

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Mariam vino después de una mala racha. Recién mudada a Málaga para montar su constructora, sin oportunidades, sin contactos, sin clientes. La misión no era facturar mucho — era sobrevivir.
6 meses después: más de 800.000 € cerrados y proyección de 2 millones a final de año — con presupuestos a punto de firmarse, no especulaciones.
Campaña de publicidad hipersegmentada y página web nueva desde cero. Presencia digital que respalda cada visita y filtro para atraer al cliente que respeta el buen trabajo.
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No tenía un sistema que le pusiera visitas en el calendario. No confiaba en la captación online — venía escaldado de experiencias anteriores.
En 4 meses de trabajo juntos: más de 500.000 € presupuestados. Sistema de captación funcionando, previsibilidad mensual y confianza recuperada.
Campaña de Meta Ads con filtro triple. Solo contactos que encajaban con su ticket, timing y zona. Cero curiosos, cero pérdida de tiempo.
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Dependían al 100% del boca a boca y de sacar trabajo de debajo de las piedras. Cero previsibilidad, cero flujo constante.
Al montar el dispositivo comercial han pasado a tener hasta 4 visitas semanales cada semana en su calendario, de forma recurrente. Previsibilidad mensual real.
Sistema de captación digital + proceso comercial estructurado. Dispositivo que trabaja solo — el boca a boca ya no es la única red, es el complemento.
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Empresa consolidada en facturación. Su problema no era llegar a más, era llegar a dónde. Sede en el Garraf, pero al ser empresa familiar todo el trabajo les salía en Barcelona — mucho estrés de gestión para Miguel.
+400 seguidores del Garraf, obras ya en la zona, y 8 oportunidades de colaboración con arquitectos locales que les delegan proyectos sin tener que presupuestar a cliente final.
Rodaje profesional en su masía + campañas segmentadas por comarca. Ancla territorial de marca en el Garraf para captar en zona propia y abrir la puerta a la colaboración con arquitectos locales.
Miguel · Quintmar · Empresa consolidada en el Garraf
Cada web construida a medida, pensada para vender lo que el cliente ofrece — no un escaparate más.
Constructora en Málaga que ha facturado más de 1.000.000 € con nosotros.
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Empresa de contract y reforma comercial — web comercial y sistema de captación para proyectos de gran superficie.
Ver web →Estudio de interiorismo premium. Esta web no la hemos hecho nosotros — la desarrolló Whiteblock. Nuestro rol: llevamos la dirección estratégica publicitaria, landings y captación digital del cliente.
Ver web → Colaboración con WhiteblockTodo incluido: rodaje, desplazamiento a A Coruña, Google Maps, sistema de reseñas, redes, campañas con el filtro y proceso comercial. Aparte va la inversión publicitaria, que se paga directa a Meta desde tu cuenta. La web no entra: ya la tienes pagada.
Verónica, hay una frase tuya de la reunión que se me quedó grabada: «ahora estoy enterrada, como quien dice». No es una queja — es un diagnóstico, y es el correcto.
Durante catorce años tuviste un escaparate que trabajaba para ti todos los días sin que tú hicieras nada. La gente pasaba, miraba y entraba. Cuando ese local se cerró, no desapareció un alquiler: desapareció tu canal de captación. Y nadie lo sustituyó. Ese es el 30 %.
Lo que te propongo es volver a montar ese escaparate, pero esta vez sin pagar alquiler y con el filtro puesto en la puerta. Porque el escaparate físico lo veía todo el mundo, incluido el que venía a regatear. Este solo se lo enseñamos a quien puede pagarte.
Y te digo lo mismo que te dije por teléfono, aunque no sea cómodo: el momento de montar esto es ahora, mientras el boca a boca todavía aguanta. Dentro de seis meses, si el hueco aprieta, esto deja de ser una inversión y pasa a ser un parche — y encima habría que esperar los mismos dos meses con mucha menos paciencia.
Dale la vuelta con calma y lo vemos el jueves a las 11.